Debido a que en estas fechas alcanzo la feliz y coincidente edad con la que murió un importante personaje histérico, decidí hacernos un homenaje. Allá por 1979 nació nuestro querido Brian en un portal de un decorado en Túnez, mientras que yo nacía en una clínica ya inexistente en la cuesta de Beloso. No obstante, la celebración 33 años después no es para tirar cohetes, ya que en la sede de Sarriguren entramos en una fase hipocalórica para recuperarnos de los pasados excesos navideños que todavía se notan. Así que la cena estuvo compuesta por una sencilla ensalada:
Ensalada de lechuga, cebolla tomate y un toque de col morada. Con vinagre de nuez.
Unos muslos de pollo con un punto exótico, mediante laqueo a base de melaza y escaldado previo. Consiste en preparar un caldo con agua caliente dos cucharadas de melaza o miel, un anís estrellado y ponerlo a hervir. Los muslos se escaldan 2 o 3 veces y se ponen al horno y se asan normalmente.
Y la única licencia de “gordos” viene en forma de flan de café mal cuajado, con nata y corazones de colores. Se hace siguiendo la receta del flan de polvos, sustituyendo la leche por una mezcla de 2/3 de nata y 1/3 de café. Luego se decora con nata montada y caramelillos al gusto.
Flan de café con nata y corazones.
Finalmente, la película. Clásico del humor, considerada como la mejor comedia de todos los tiempos por muchos, “La vida de Brian”. Sobran las palabras. Hora y media de humor desternillante, con otra hora y media de comentarios y escenas eliminadas con las que vuelves a descoj..ternillarte. Ains me parto con Otto…
Salud disidentes!!
